22 de junio de 2026

Cebollas rellenas de Bonito del Cantábrico

Con la costera del bonito ya a pleno rendimiento, las cocinas asturianas se llenan del aroma de los guisos de siempre. Las cebollas rellenas son un plato laborioso, pero el resultado compensa cada minuto invertido. La clave del éxito está en tener paciencia y en elegir un producto bien fresco en la rula.

Ingredientes

  • 6 cebollas medianas (a ser posible de variedad dulce)
  • 400 g de Bonito del Cantábrico limpio
  • 1 huevo cocido
  • Tomate triturado
  • 1 vaso de vino blanco o sidra
  • Harina, aceite de oliva y sal

Elaboración paso a paso

  1. Vaciar las cebollas

 Pela las cebollas y córtales la parte superior a modo de tapa. Con la ayuda de una cuchara o un vaciador, retira el interior dejando un par de capas exteriores para que la estructura aguante bien y no se rompa al cocinar. Pica fina toda la cebolla que has extraído y resérvala para después.

  1. Preparar el relleno

Pica el bonito a cuchillo en dados menudos. Pásalo por la sartén con un chorrito de aceite apenas un minuto para sellarlo y lograr que no pierda jugos. Pon el pescado en un bol y júntalo con el huevo cocido picado. Añade dos cucharadas de tomate triturado junto a un poco de la cebolla del interior que habías reservado (póchala un poco antes). Rellena las piezas presionando suavemente.

  1. Sellar y dorar

Pasa la parte abierta de las cebollas por un plato con harina. Pon a calentar aceite de oliva en una pota amplia y dóralas boca abajo durante un par de minutos. Este paso es fundamental para sellar el relleno y evitar que se salga durante el guiso. Retíralas y resérvalas en una fuente.

  1. La base de la salsa

En ese mismo aceite, pocha el resto de la cebolla que habías picado al principio. Cuando esté bien tierna y transparente, vierte el vaso de vino blanco o sidra y sube el fuego para que evapore el alcohol. Añade tres cucharadas de tomate triturado y remueve bien para integrar los sabores.

  1. El guiso lento

Coloca las cebollas de pie en la pota, asentadas sobre la salsa. Añade agua o caldo de pescado hasta que las cubra casi por completo. Tapa la pota y déjalas cocinar a fuego mínimo durante una hora y media. Sabrás que están listas cuando pinches la cebolla y notes que está completamente blanda.

Consejo: Este plato gana muchísimo si lo preparas el día anterior. El reposo asienta los sabores y la salsa traba mucho mejor.