10 de junio de 2026

Helado casero de arroz con leche de Asturias

El arroz con leche es, sin duda, uno de los grandes emblemas de nuestra gastronomía tradicional. Con la llegada de los días de calor, os proponemos transformar este postre mítico en una opción de lo más refrescante, sin perder ni un poco de su cremosidad característica.

El gran secreto de esta receta está en la paciencia y en la calidad de su ingrediente principal: una buena leche entera con el sello de Alimentos del Paraíso Natural.

Ingredientes necesarios

  • Leche entera de Asturias: 500 ml
  • Nata para montar (mínimo 35% M.G.): 250 ml
  • Arroz de grano redondo: 100 g
  • Azúcar blanco: 100 g
  • Aromas: La piel de un limón y una rama de canela

Elaboración paso a paso

1. Infusionar la base láctea:

En una pota amplia, vierte la leche entera de Asturias junto con la rama de canela y la piel de limón (procura que no tenga mucha parte blanca para evitar que amargue). Lleva la mezcla a fuego medio. En el momento en que rompa a hervir, añade el arroz de grano redondo, remueve bien y baja el fuego al mínimo.

2. Cocción lenta y reposo:

Deja que el arroz se cocine muy despacio durante un tiempo estimado de entre hora y media y dos horas. Es fundamental remover de vez en cuando con una cuchara de madera para que el grano suelte su almidón de forma natural. Cuando el arroz esté completamente tierno, añade el azúcar. Da las últimas vueltas para que se disuelva, retira la canela junto al limón y aparta la pota del fuego para que la base se enfríe por completo.

3. Textura y unión de las cremas:

Una vez que el arroz con leche esté totalmente frío, pásalo por la batidora a máxima potencia hasta conseguir una crema muy fina y homogénea. En un bol aparte, monta la nata (que debe estar muy fría) utilizando unas varillas. A continuación, incorpora la nata montada a la crema de arroz con la ayuda de una espátula, realizando movimientos suaves y envolventes para que no pierda volumen.

4. El proceso de congelado:

Pasa la mezcla final a un recipiente apto para el congelador (si es metálico, enfriará mucho más rápido) y déjalo reposar durante unas 4 horas. Para lograr un resultado de heladería tradicional, aplica este truco de abuela: saca el helado cada hora y muévelo enérgicamente con un tenedor. De esta manera, romperás los cristales de hielo y la textura quedará infinitamente más cremosa.

Presenta las bolas de helado en una copa y, si quieres darle el toque definitivo, espolvorea un poco de canela. ¡A disfrutar del verano con lo mejor de nuestro Paraíso!